Discípulos de la cámara 36 (1985)

SECCION SANGRE AMARILLA por CHURRI


Titulo original: Disciples Of The 36th Chamber

Director: Lau Kar Leung

Compañia: Shaw Brothers

Productor: Mona Fong Yat Wah

Guión: Lau Kar Leung

Director acción: Lau Kar Leung, Ching Chu, Hsiao Ho

Descripción: ang es un rebelde estudiante de Kung Fu que siempre se mete en problemas con los manchúes. Para evitar problemas mayores, su madre, con la ayuda del monje San Te ingresa a Fang y sus dos hermanos en un templo Shaolin. Fang es castigado a menudo por San Te y por ello se escapa la noche del Festival de la Linterna para provocar alborotos. El gobernador Manchú se queda muy impresionado con su kung fu y prepara un plan para descubrir el secreto de Shaolin. San Te descubre el plan del gobernador y con la ayuda de la madre de Fang intentarán desbaratar sus planes.

5 años tras Retorno a Shaolin, Lau Kar Leung retoma su tema y personaje más queridos. Shaolin, uno de los mayores referentes culturales y marciales chinos, tenía aún muchas historias que desentrañar, y San Te, su emblemático personaje, podía ofrecer muchos matices. Lau le dio una nueva vuelta de tuerca sin olvidar los tres pilares básicos: El monasterio de Shaolin, su conocidísima Cámara 36 y San Te, personajes indispensables, aunque aquí, como en Retorno a Shaolin, San Te es un personaje secundario, y, como en Las 36 Cámaras de Shaolin, el personaje principal es, de nuevo, un joven (y muy altivo) rebelde.

Los protagonistas son San Te (Gordon Liu insuperable en su mejor personaje); Li Ba Shan (Lau Kar, aquí un poderoso e infame militar manchú); Miao Tsui Hua, madre de Fong protagonizada por la espléndida Lily Li, (aunque Lily sólo tenía siete años más que Hsiao) y Fong Sai Yuk, que con el también mítico Wong Fei Hung, forman la pareja de luchadores más legendarios del pueblo chino y más conocidos en Occidente, encarnado por un extraordinario Hsiao Hou, que no era ajeno al mundo de Shaolin. En realidad, siempre estuvo ahí, tan ligado a la trilogía de Las 36 Cámaras como los mismos Lau Kar o Gordon Liu. Hsiao era uno más entre la pléyade de alumnos de Shaolin en Las 36 Cámaras, y tuvo un papel algo más importante en Retorno a Shaolin. Lau hasta compartió con Hsiao las escenas de lucha de ?Discípulos?, todo un tributo a su increíble faceta como luchador. Hsiao era todo un veterano del mundo marcial. Fue uno de los mejores alumnos de la Ópera de Beijing, y, con 17 años, era un destacado especialista en el cine de Hong Kong. Lau, impresionado por su asombrosa habilidad marcial y agilidad, le hizo su alumno, lo unió a Shaw Brothers por contrato, y le dio una oportunidad en Mad monkey Kung Fu y en varias películas suyas hasta que decidió que había llegado su gran momento y le ofreció el papel protagonista en Discípulos, su papel más recordado.

Su impactante inicio muestra algunos de los grandes combates atribuidos al mítico Fong Sai Yuk, luchando contra Tigre Lei o el suegro de éste. Lau se acerca a la comedia de kung fu en una onda cercana a las películas de Jackie Chan (salvo en las luchas, donde la seriedad y la terrible intensidad es la norma), aún más que en Retorno a Shaolin, y vemos que Hsiao es un gran luchador (es lógico que impresionara a Lau, su destreza marcial es portentosa). Fong es un joven cantonés díscolo y rebelde, muy pendenciero, siempre atado a sus hermanos para que no pelee. Odia a los invasores manchurios y lucha contra uno, Tigre Lei, al que vence y mata. Conoce a San Te y por error lo cree amigo de los manchurios. Acude al gimnasio de éstos a pedirle que convenza a su madre de que lo desate. Ante la prepotencia de éstos, golpea a muchos y se enfrenta apenas a Li Ba, gran guerrero manchú antes de huir. Li Ba, de sangre real, ordena al padre de Fong que lo entregue o destruirá su escuela para vengar a Tigre Lei. El padre, desesperado, casi lo hace, pero Miao lleva a Fong y sus hermanos a Shaolin: Su tío es el Abad y de su misma escuela de lucha. Éste duda ante la gran rebeldía de Fong, pero acepta, y Miao ridiculiza a Li Ba, que quería poseerla al precio de no perseguir a Fong.

Miao, hija de uno de los míticos Siete Ancianos huídos de la quema de Shaolin, y formidable luchadora entrenó a Fong, y sus condiscípulos no están a su nivel. Su dominio marcial, osadía y desprecio por las normas lo convierte en su líder y también en una mala influencia. Por su rebeldía está siempre castigado, y sus roces y peleas con San Te son constantes. Una noche huye a la ciudad a correrse una juerguecilla en la vistosa Fiesta De Los Faroles, plena del enorme colorido que Lau imprime a sus películas (tiemblo al pensar que haría con un presupuesto occidental), fantástica plataforma para las acrobacias de Fong. Su destreza marcial asombra al gobernador manchú, que le engaña y hace creer que desea la amistad de cantoneses y manchurios. Le regala un chaleco por el que le expulsan del templo al descubrirlo, y le pide que lleve a palacio a los mejores luchadores seglares, un truco para matarlos a todos, pero San Te y Miao se enteran y…

Lau se toma varias libertades con la vida de Fong Sai Yuk. Éste (según el rico folklore chino) mató a Tigre Lei con sólo 14 años, y Hsiao, pese a su aspecto juvenil, tenía 27 años al rodar la película. Discípulos es un gran cierre para una gran trilogía. Vuelven los familiares ejercicios brutales ahora más suavizados (visualmente excepcionales las escenas de trepa de escaleras o las de los troncos sumergidos en agua, tan importantes al final) aunque sin la trascendencia de las entregas anteriores, pues Lau los supedita a la acción y una clara visión humorística ya patente en su predecesora, donde el humor impregna el personaje de Chou Jen y aquí el de Fong. Quizá éste enfoque es la única objeción, pues Fong carece de la marcialidad espiritual y solemne inherentes a Shaolin que Lau retrató espléndidamente en Las 36 Cámaras De Shaolin, aunque la increíble pericia luchadora de los magníficos Hsiao, Lau, la tremenda Lili, el magno Gordon y hasta secundarios como el Gobernador (un villano y acertadísimo Jason Pai Piao) salvan cualquier duda sobre su inmensa calidad. Los combates, marca de la casa, prodigio de técnica marcial y fílmica, son excepcionales, como los iniciales de Fong, los que enfrentan a San Te y a Fong, con banquetas (innecesariamente corto) y en la sorprendente lucha en las escaleras, y sobre todo el tremendo, extensísimo, multitudinario y destructivo combate final donde docenas de luchas simultáneas ofrecen un espléndido festín visual, y donde San Te, Fong, sus hermanos, Miao y los 9 mejores luchadores seglares de Shaolin luchan contra Li Ba, el Gobernador e incontables luchadores y soldados manchurios, un alarde de proezas marciales donde todo destaca: La tremenda lucha entre San Te y un necio y envanecido Fong incapaz de asumir que el Gobernador lo utiliza, Gordon usando fantásticamente el sansetsukon corto como en Las 36 Cámaras usaba el largo, la asombrosa plasticidad de la lucha acuática o el excelente uso que Lau hace del cable, allí y a lo largo de toda la película sin llegar al ridículo.

Gordon y Hsiao, fascinantes paralelismos. Tienen mucho en común: Su enorme destreza en la lucha, su innato sentido del humor, que ambos comenzaron en el cine como especialistas… y que son hijos espirituales de Lau Kar Leung, a los que dio su primera gran oportunidad: A Gordon en Challenge of the masters y a Hsiao en Discípulos de la Cámara 36.
Desdichadamente, la mejor saga de las Artes Marciales finalizó con sólo tres películas, pero el tema y sus héroes dan para más, mucho más. Para mí, la Cámara 36 es una serie inconclusa, y tengo la esperanza de que Lau Kar retorne a Shaolin… y con Gordon, miel sobre hojuelas. Lau, Gordon, Shaolin y su 36ª Cámara reúnen tantas delicias que ofrecernos… pero a la espera de una, quizá imposible continuación, tenemos un tesoro inconmensurable, tres de las mejores películas de Artes Marciales jamás filmadas, a disfrutar una y otra vez… como el oro, son un valor seguro.

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3 respuestas a Discípulos de la cámara 36 (1985)

  1. tokyo dijo:

    Maestro CHURRI!! que contento estoy de volver a leerte en Sangre Amarilla, ahora mismo me a entrado unas ganas tremendas de volver a ver la pelicula que tambien es una de mis favoritas!!

    Increible maestro como siempre!! un abrazo! TOKYO.

  2. CHURRI dijo:

    TOKIO, amigo mío queridísimo, perdona que no te contestara antes, pero el trabajo se me come… Me encanta que te haya gustado… y aún más que te haya avivado el deseo de volver a verla. Las buenas películas siempre se deben ver más de una vez… y cuatro o cinco mejor: Siempre se descubren matices nuevos u olvidados, y sin duda toda la trilogía de Las 36 Cámaras están abarrotados de ellos… luego hay que verla de nuevo. Yo (y mira que hay pelis excelentes) son de las pelis que más he visto… y se la recomiendo a todos. Un gran abrazo, guapetón. Churri.

  3. ROGER dijo:

    traten de asociarlo de nuevo al youtube

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