Bebe conmigo (1966)

Reseña porDAVID IMAGINAUTA

Título original: Da zui xia (Come Drink With Me)

Director: King Hu

Productor: Run Run Shaw

Compañia: Shaw Brothers

Guión: King Hu, Yi Cheung

Director acción: Chin Kar Lok, Yuen Ga Ban, Yuen Tak, Yuen Wah, Yuen Biao Yuen Biao’s Stuntmen Association

Interpretes:Pei-pei Cheng, Hua Yueh, Hsi Chang, Hung Lieh Chen, Yang Chiang, Siu-Tung Ching, Alan Chui Chung San, Ngai Fung, Ying-Chieh Han, Lee Yan Ho, Hsia Hsu.

Descripción: Una banda de salteadores atacan a un convoy del gobierno y secuestran al oficial al mando con la intención de intercambiarlo por su Jefe detenido.  La Dorada Golondrina, un agente de la corte, es enviada por el gobernador para salvar al funcionario.

Comentarios: Bellísima contradicción. Se trata de un wuxia tan clásico como atípico y al mismo tiempo tan absolutamente pionero que os permitirá a los espectadores más veteranos jugar a rastrear las influencias que ha ido dejando en los films posteriores. Él mismo es hijo natural del tono y composición de los chambaras de Akira Kurosawa, mezclado con los escenarios, tramas y música de la Opera de Pekín, pero King Hu hizo crecer la mezcla, estética y narrativamente, aprovechando las posibilidades del lenguaje cinematográfico mejor de lo que ningún otro chino lo había conseguido hasta entonces.

Diseño de producción marchamo Shaw Brothers. Calidad.

El principal foco de atención es la belleza. Empieza con una escena de viaje y asalto a un palanquín que es una delicia por lo cuidado del vestuario y del atrezo, más una imaginativa puesta en escena que sigue parsimoniosamente el recorrido y la negociación hasta llegar a la inevitable acción violenta con una fluidez inaudita. La escena aporta el inevitable mcguffin de la trama, pero también marca el tono primordialmente esteticista de la película. De hecho hasta la coreografía de espadas es, pese a los característicos efectos sangrientos, muy similar a una danza, reforzado el efecto por la música tipo percusión que acrecienta la sensación de estar viendo una obra teatral.

Tremenda mano muñeco en la escena del palanquín

Un dato curioso es que esta labor de director de acción cuenta con el primer trabajo del entrañable obeso Sammo Hung, colaborando a sus apenas 15 años de edad con el entonces aun joven Han Ying-Chieh, quien luego trabajaría con Bruce Lee en la también seminal -aunque por registros distintos al film que nos ocupa- “The Big Boss“, bochornosamente retitulada en España como “Karate a muerte en Bangkok“. Hay que ser muy capo para debutar siendo un adolescente y que la película acabe siendo una de las mejores en la historia de su género. Pero por algo le llamaban Dragón Gordo.

Coser y matar. Todo es empezar.

Sammo a parte, la película sirvió también para lanzar al estrellato a su protagonista, la beldad Cheng Pei-pei, perfecta elección puesto que en relación a otras actrices sesenteras chinas su belleza ha envejecido muy bien y resulta tan enigmática y encantadora para el público de hoy como debió serlo para el público de los 60. No es un tema menor en un film marcado por la estética. Su pasado como bailarina le otorga una gracilidad a sus movimientos absolutamente idónea para el tipo de acción desarrollado -si bien a veces anticipándose un tanto descoordinadamente con los cuchillos-, así como para el tono eminentemente lírico del film. Un éxito de casting que yo compararía al de Joey Wong en “Una historia china de fantasmas“. Película que incluiremos dentro de las anteriormente citadas cintas deudoras del cine de King Hu.

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Tira p’alante tigre invertido

La presentación de Golondrina Dorada en la posada supone un microcosmos dentro de la película y de la propia producción posterior de su director. Su uso del espacio y la disposición del elenco resulta poético por lo que en él hay de cadencioso y metafórico. No necesita que los personajes hagan ninguna referencia a sus verdaderas intenciones, el crescendo se obtiene por medio de insinuaciones sutiles -como cuando la Golondrina solitaria pide dos vasos de vino- y un movimiento de cámara hetero-empático, en el que las transiciones de planos entre la Golondrina y los bandidos remiten no solo la tensión previa a la acción, si no también un subtexto de planos de situación de personajes y de miradas que revelan el discurso interno de cada uno de los tres bandos en liza en la escena (ladrones, clientela y heroína), de los que en cada momento reconocemos y entendemos sus reacciones al movimiento ajeno, sin que se tenga que hacer referencia directa a ello.

Si me hacéis quitarme el moño os rompo hasta el alma, jarcia

La escena acaba revelando a Pei-pei como una típica heroína exhibicionista. Se abraza al peligro sin valorar riesgos en un paradigma que no la diferencia de sus coetáneos varones. Esta tendencia casi suicida le hubiese llevado a ser asesinada ya en la posada de no introducirse a Fan Dapei, el héroe borracho, quien de incógnito para heroína y villanos, pero de forma evidente para el público, se cuela en cada escena para salvar el día. Un tropezón aparentemente accidental, la invasión del dormitorio de la dama… hasta que Golondrina entiende su rol en la historia e intenta convencerle para que la ayude. Pese al agradecimiento de la doncella y el deseo manifiesto de hacerlo, Fan no se lo pone fácil en ningún momento. Encripta informaciones relevantes en canciones y le acompaña siempre en secreto. El misterio de la propia fuerza e incluso del concurso recuerda al de los samurais en el cine clásico, siempre renuentes a exhibir sus habilidades, o al viejo proverbio chino que da nombre al film de Ang Lee, “Tigre agazapado, dragón escondido”, que se usa en situaciones en las que hay asuntos que no parecen muy claros. El anonimato del vagabundo le concede la ventaja de ser imprevisible para sus enemigos al no saber estos que la amenaza existe. El golpe más peligroso es el que ni ves venir. Una oda sobre la futilidad de ir siempre con la bragueta abierta, presto siempre a una guerra de a ver quien la tiene más larga.

“Cuantísimas veces me habrán plagiado esta escena” (King Hu)

La películas suma aun más quilates cuando nos ahorra una subtrama romántica -a lo producción norteamericana- de las metidas con calzador y el espacio destinado generalmente a ahogarnos en pucheros y miradas se lo dedica al desarrollo de muchos y variados secundarios. Eso permite que todos los villanos estén muy bien y que tengan un cierto trasfondo. Empezando por la pareja de tigres jefes, Chen Hung Lieh, quien compone al estupendo Tigre con cara de Jade, amanerado y libidinoso al mismo tiempo, y Lee Wan-Chung aka Tigre Sonriente, subalterno del otro, taimado y bastante hijoputesco. Seguidos por una larga ristra de habituales del género que incluye al entrañable Simon Yuen, al gordo y gracioso Shum Lo o al siempre malvado Ku Feng. Impactante la aparición de Yeung Chi-Hing con un personaje ni que veíamos venir, así como la deriva hacia el fantástico del último cuarto de la película. Una obra cumbre de cine en general y del subgénero en particular que puede presentarse sin rubor en cualquier congreso hipster.

+ Estéticamente está muy por encima de la media de sus coetáneas.

+ Argumentalmente muy rica, con giros de guión y buen desarrollo de los personajes.

+ Ha sido homenajeada, por ejemplo, en el Reino Prohibido, Kill Bill y Tigre y Dragón.

+ Cualquier escena con posada y hostias bebe y beberá de este clásico imperecedero.

– Puede molestar y de hecho suele hacerlo a los amantes de la acción pura.

– Son artes marciales pre-Bruce Lee, más lentas y menos salvajes.

¿Donde puede ver la película?: Nuestros amigos de ASIA TEAM, hicieron un gran trabajo para encontrarla.

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